Hoy toca imaginar. Imaginemos....imaginemos que de repente, las cosas cambian.
Para bien o para mal, supongamos que todo lo establecido desaparece.
Los cerdos vuelan, las ranas tienen pelo, los elefantes mutan hasta volverse rosas y el pasado, más presente que nunca vuelve para darte un ultimátum, muy al estilo de Cuento de Navidad.
Pero yo no soy ni elefante, ni rana, ni cerdo y tampoco me gustan los ultimátums.
Ya he pensado mucho, y por más vueltas que le doy a la cabeza, sólo puedo llegar a una conclusión. Tiempo. Él pondrá las cosas en su sitio, y mostrará si realmente fue la decisión correcta. Pero para entonces, quizás sea demasiado tarde.
Defintivamente, siempre ha sido un terremoto, removiendo todo a su paso. Hay cosas que nunca cambian.
No hay comentarios:
Publicar un comentario