Te quería.
En el sentido de la frase que nadie usa cuando la dice.
El sentido real, puro.
Amaba cada defecto, cada horror de tu personalidad estridente.
Eras un castigo, y yo la masoquista que lo disfrutaba.
Nuestras broncas eran mi parte favorita del día,
porque eso significaba que todavía teníamos algo que decirnos.
No se puede pelear para siempre.
Las cosas caen por su propio peso, o vuelan.
O se consumen.
Las esperanzas prolongan el dolor.
Pero las derrotas son dulces, y los finales placenteros.
Y siempre he sido una esclava del placer.

que intensas.
ResponderEliminarÉxitos en el Concurso20blogs.
Te invito a que visites mi blog en la sección de cine, se llama “Cine para usar el Cerebro”
http://cineparausarelcerebro.blogspot.com/