Ha pasado más de un mes, pero tranquilos, queridos lectores, no he muerto, aunque poco ha faltado. Pero tampoco voy a ponerme a explicar rien de rien. Ea, os quedáis con la intriga.
Lo importante es que he vuelto, que no lloréis más por mí, que me quedaré forever and ever con ustedes. Prometo que nunca volverá a pasar. Y os lo prometo también a vosotras.
El caso, no nos desviemos del tema. No, no hay tema pero da igual. Me hallo aquí en mi casa (Canjas Sity), y después de tanto tiempo me he decidido a actualizar, tras pensarlo fríamente y aconsejarme a mi misma no hacer locuras. Echaba de menos escribir
Hoy vengo a hablaros del tiempo, pero no del tiempo meteorológico (ése que me ha empapado mi acueducto de la Constitución) si no del tiempo como magnitud física con la que medimos la duración o separación de acontecimientos sujetos a cambio, de los sistemas sujetos a observación, esto es, el período que transcurre entre el estado del sistema cuando éste aparentaba un estado X y el instante en el que X registra una variación perceptible para un observador (o aparato de medida). El tiempo ha sido frecuentemente concebido como un flujo sucesivo de situaciones atomizadas; permite ordenar los sucesos en secuencias, estableciendo un pasado, un futuro y un tercer conjunto de eventos ni pasados ni futuros respecto a otro (para la mécanica clásica esta tercera clase se llama "presente" y está formada por eventos simultáneos a uno dado, aunque en mecánica relativista esta tercera clase es más compleja y no está formada por eventos simultáneos). Amo wikipedia. Pos eso.
Como Noe, no suelo llevar reloj, no me gusta medir el tiempo, excepto cuando lo que debo controlar es un examen. Aunque odio con todas mis fuerzas la impuntualidad. Siempre llego diez minutos antes de la hora prevista a los sitios. Manías. La percepción del tiempo es relativa. Sé que no os cuento nada nuevo, cuando estamos en clase dos horas seguidas de Matemáticas Empresariales suele parecer una eternidad y sin embargo cuando nos divertimos el tiempo se pasa volando. En dos semanas estamos en vacaciones de Navidad. Eso no es nada, ya estamos acostumbrados a que el Corte Inglés las adelante a finales de octubre, vaya, con mi cumpleaños.
El tiempo nos rige, mueve nuestra vida, y yo, en una especie de rebeldía, le planto cara con el sueño cambiado. Hace mucho que me acuesto a las tres de la mañana y me despierto a las siete, para echarme una siesta de dos horas. No creáis que es por gusto, hay cosas pequeñas, ínfimas, invisibles (
Hace poco comprendí algo:
Para siempre es mucho tiempo.
Y una noche es poco rato.
Pero hay partes malas del tiempo. No se puede volver atrás. Cada segundo es irrepetible. Por eso yo suelo decir, no te arrepientas nunca de lo que hagas, sino de lo que no has hecho. Y después está esa típica frase de "cada latido de corazón es uno menos hacia la muerte" Que apocalíptico es todo. Volviendo al tiempo y su inmutabilidad, los actos que realizamos no se pueden cambiar, no hay un botón de pause y al lado otro para rebobinar, como dice la Shaki, lo hecho está hecho.
Por eso, no hay que lamentarse nunca de nuestras acciones, hay veces que es mejor pedir perdón que permiso, y que el tiempo, es tiempo; que pasa, más lento o más rápido, y que al final, todo lo cura.
Bueno, aquí me despido, espero no haber molestado a nadie,
Helena
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