lunes, diciembre 13

Ayayayay, canta y no llores...

Subidón de estrógenos. Desbordamiento de progesterona. Sofá, mantita, palomitas y película. Y ahí está él. Él y sus ojos. Y su sonrisa. Qué sonrisa. Jude Law, ¿qué combinación de bases pirimidínicas y bases púricas configuran tu perfecto e irresistible ADN?

Irresistible sí, cual yogur.
Los yogures, siempre perfectos, sinuosos y provocadores; esa atracción física que nos ata. Su forma nos produce excitación, prometiéndonos un placer momentáneo y nosotras, ¡pobres nosotras! sucumbimos a la tentación. Le amamos, le deseamos, le comemos con los ojos ardiendo de pasión por poder desgustar con nuestras olvidadas e inquietas lenguas su dulce e inconfundible sabor.
Pero después te das cuenta de que todo es falso, una ilusión. Tiene calorías, o lo que es peor, novia.
Intentas olvidarle, todos los momentos juntos, su textura, su sabor, su aroma... todas esas sensaciones invaden tu cabeza cada vez que abres la nevera; y ahí esta él, esperándo, tentándote, incitándote. Atrayéndote más y más.
Son pequeños sí, pero capaces de desmoronar nuestro escudo con un simple beso.

Me despido aquí, hijas de Dios.
Aún sigo siendo vuestra Princesa Hello Kitty

Con amor
Lahelen

1 comentario:

  1. Me declaro... fiel seguidor de vuestros 'textos' los cuales me hacen reir despues de haber publicado yo en el mio :)

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