Subidón de estrógenos. Desbordamiento de progesterona. Sofá, mantita, palomitas y película. Y ahí está él. Él y sus ojos. Y su sonrisa. Qué sonrisa. Jude Law, ¿qué combinación de bases pirimidínicas y bases púricas configuran tu perfecto e irresistible ADN?
Irresistible sí, cual yogur.
Los yogures, siempre perfectos, sinuosos y provocadores; esa atracción física que nos ata. Su forma nos produce excitación, prometiéndonos un placer momentáneo y nosotras, ¡pobres nosotras! sucumbimos a la tentación. Le amamos, le deseamos, le comemos con los ojos ardiendo de pasión por poder desgustar con nuestras olvidadas e inquietas lenguas su dulce e inconfundible sabor.
Pero después te das cuenta de que todo es falso, una ilusión. Tiene calorías, o lo que es peor, novia.
Intentas olvidarle, todos los momentos juntos, su textura, su sabor, su aroma... todas esas sensaciones invaden tu cabeza cada vez que abres la nevera; y ahí esta él, esperándo, tentándote, incitándote. Atrayéndote más y más.
Son pequeños sí, pero capaces de desmoronar nuestro escudo con un simple beso.
Me despido aquí, hijas de Dios.
Aún sigo siendo vuestra Princesa Hello Kitty
Con amor
Lahelen
Me declaro... fiel seguidor de vuestros 'textos' los cuales me hacen reir despues de haber publicado yo en el mio :)
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